La Ciudadela
El viento recorre las viejas escaleras
abandonadas y entre areniscas y murmullos
sientes un vago acontecer que se desliza
por la piedra , historias y procesiones invisibles ,
deidades , ritos , oraciones .
Era un lento mirar las extensas sequedades
de los desiertos ancestrales , los cauces de tierra ,
espejismos , cielos delirantes y solares ,
templos derribados , borrosas estelas ;
las vacías cisternas esperando las lluvias
que nunca llegaron , puertas siempre abiertas
para fantasmales caravanas que se acercan
y se alejan , como dunas en la noche .
Antiguas convulsiones asolaron la ciudad
y en la miseria de sus últimos habitantes
vivió el temblor de tierra ,
océanos de vencidas columnas
exhiben , de repente , el gran estertor ,
los gritos , las fugas , el espanto .
Después llegó la sequía a imponer
sus límites de hambre y de sed ,
se fue olvidando la escritura
y la palabra , al igual que la piedra ,
se contrajo y se desmoronó en ríos
de polvo ardiente y sonidos guturales .
Y sólo fueron quedando estos lentos
escalones vacíos y el horror
del tiempo desbocado .
Esto es como la pequeña historia de un lugar nominal , los pensamientos que puede suscitar el contemplar lugares históricos , ruinas abandonadas , junto , por supuesto , a una pequeña perspectiva histórica .
Tags: La ciudadela, poema
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Julio 20, 2008 at 8:19 pm
“…las vacías cisternas esperando las lluvias…”
Bella y desolada imagen, wigb, lo mismo el resto del poema. Felicidades.